Organización como ventaja competitiva

ENVIADO POR BIANKA HAJDU EN LUN, 2012/01/09 – 09:33
Los ciegos y el elefante
La economía del conocimiento es un sistema que conocemos poco pero del que sabemos que dentro de él, la única fuente verdadera de ventaja competitiva es el conocimiento. Hace tiempo que esto ha llevado a pensar en términos de competencias distintivas cuando pensamos en movernos en el mercado como personas, empresas u organizaciones. Competencias distintivas que hemos de construir a través del aprendizaje, la experiencia y la interacción con otros, de manera colaborativa. Es una de las paradojas con las que toca aprender a sentirnos cómodos si queremos vivir en este mundo.

El mayor remedio a esta aparente contradicción es la buena organización. Y la innovación está, como siempre, en el cómo se hacen las cosas. La organización siempre ha sido una de las mayores ventajas competitivas. Y la sigue siendo. Estar en posición de ordenar el mundo, de organizar, es estar en posición de dotar de sentido, de influir en los significados. La administración es creadora de identidad y esta vale mucho en el mercado.

En este momento, con el mundo transformándose en una miríada de redes, cada vez hay más incapacidad de organizar. No se sabe cómo organizar bien. Hay muchas estructuras organizacionales enormemente grandes e ineficaces que no son buenos en experimentar con cosas nuevas. Esto genera un tremendo disparo de costes como el caso de los costes de gestión ocasionados por la externalización de servicios que en realidad convendría organizar internamente. Pero no se sabe cómo hacerlo.

Enfoques interdisciplinares y oblicuos están dando buenos resultados si buscamos hacer cosas nuevas. Por eso no me parece descabellado mencionar aquí que la necesidad de ordenar las experiencias es la fuente de inspiración también para la escritura. A través de la forma y el estilo, el poeta recupera el control sobre los acontecimientos. Si el conocimiento emerge de las experiencias, que así parece ser, y las empresas necesitan conocimiento ¿podría ser que la competencia clave con respecto a la organización esté en organizar las experiencias, el caos que llevamos dentro?

Me atrevo pues a afirmar que en un mundo de redes, la ventaja competitiva está en la organización de experiencias. Que en la parábola de los ciegos y el elefante, al que hace alusión la imagen de arriba, el elefante son las redes y las personas somos los ciegos. De estos ingredientes, la organización, si pretende ser ventaja competitiva, ha de orquestar un equilibrio entre la pasión y la disciplina para ayudar a limitarnos a lo posible. Y ponernos a hacer cosas.

Volviendo a la poesía, decía Hilde Domin, una poeta nómada que escribía en alemán que:

paradójicamente, son las normas abstractas que inventamos para limitar y focalizar nuestra atención, que nos permiten experimentar la libertad sin trabas

Intuyo que la organización como ventaja competitiva tiene más que ver con la creación de normas y culturas cuya razón de ser es la experimentación de la libertad que con el refinamiento y aun mayor profesionalización de la gestión. Cambiar el foco desde gestionar hacia permitir, desde los datos hacia las relaciones parece ser la dirección correcta para eso. Hay razones para suponer que es una dirección que sólo las organizaciones con escala humana se pueden permitir.

(Sin el entusiasmo de Isabel este post no habría sido posible. ¡Gracias!)

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