Las identidades tienen consecuencias

ENVIADO POR BIANKA HAJDU EN VIE, 2011/10/14 – 11:00
En el libro Economía de la identidad. Cómo nuestras identidades moldean nuestro trabajo, sueldo y bienestar, de 2010, los economistas George A. Akerlof y Rachel E. Kranton hacen uno de los primeros intentos de integrar la identidad, las normas y las categorías sociales en la teoría económica. Pese a que he traducido el título del libro, éste todavía no está disponible en español ni en otros idiomas aparte del inglés.

Los autores ven el libro como un paso más en la evolución del análisis económico que ha llevado a integrar en la economía los gustos individuales y luego los sesgos cognitivos y otras desviaciones de la racionalidad. De ese modo, enriquece el pensamiento sobre las motivaciones detrás de decisiones económicas.

En el libro, se aplica el modelo de análisis de la economía de la identidad a cuatro ámbitos: organizaciones, educación, mercado laboral y pobreza. No toca conceptos elementales como las instituciones económicas o el desarrollo económico.

En el caso de las organizaciones, la teoría todavía dominante habla de incentivos en forma de sueldos y bonuses. A la luz de la economía de la identidad, lo que vemos es que en las empresas que sólo se centran en este tipo de incentivos, los trabajadores trucarán el sistema, haciendo lo que se requiere para obtener el bonus pero no necesariamente lo que es bueno para al empresa y los clientes. Según la economía de la identidad, la empresa funcionará bien si los trabajadores se identifican con ella y cuando la consecución de sus objetivos está prácticamente codificada en sus normas.

La economía de la identidad también es muy útil a la hora de pensar qué hace que una escuela funcione bien o no. La teoría dominante en economía de la educación mira a costes y beneficios cuantitativos, examina errores en la información sobre éstos e investiga la influencia del comportamiento de grupo. La economía de la identidad va más allá y propone que la parte gorda de la decisión de quedarse o no en la escuela depende de las normas sociales y que las escuelas exitosas consiguen modificar estas normas y con ellas la identidad de los alumnos.

Si la economía estudia las decisiones que las personas toman, y si la era posindustrial, posgeográfico y posmoderno en que vivimos nos permite que elijamos nuestras identidades cada vez con más libertad, este marco de análisis parece venir en el mejor momento. En mi opinión, la economía de la identidad, integrando en la economía conceptos del campo de la psicología y la sociología, usando la metodología cualitativa además de la cuantitativa, promete un marco de análisis más cercano a la realidad, es decir, más humano que, si encuentra su camino hasta el mainstream, nos puede traer un mundo mejor.