¿Comparto, luego existo?

ENVIADO POR BIANKA HAJDU EN JUE, 2012/04/12 – 10:32
Conversación
La psicóloga Sherry Turkle ha seguido los cambios sociales de la mano de las nuevas tecnologías desde los años ochenta, desde antes de que se hicieran masivas, hasta ahora, cuando muchos estamos conectados a la Red las 24 horas al día. Su libro más reciente, que resume en una charla TED, lleva un mensaje de aviso que merece tomarse en serio y del que en este blog hablamos a menudo: en las interacciones en la Red, hay un desplazamiento hacia interactuar en «sorbitos», de forma efímera, en detrimento de las conversaciones.

Con su mirada de psicóloga, Turkle relaciona la preferencia por las formas efímeras de interactuar (hacer un update, un check-in, un megusta, un reblog, un retuit, enviar un whatsapp) con el miedo a estar solos, unido al miedo a la intimidad verdadera. La suma de estos dos miedos contrapuestos daría como resultado un tercero: el miedo a las conversaciones porque en estas «no podemos controlar lo que vamos a decir». No se quiere meter la pata. Se prefieren, por tanto, las microinteracciones, con su bajo nivel de riesgo en este sentido.

¿Por qué son tan importantes las conversaciones? Porque es a través de ellas que «llegamos a saber y a conocer», que aprendemos a pensar y a autoreflexionar. Si nadie está escuchando, si no hay conversaciones, se pierde parte de esa capacidad. El «comparto, luego existo» no se sostiene sin un paso previo a la compartición: la reflexión, el pensar (que es, por cierto, la diferencia entre compartir y curar o crear).

Las personas que más beneficios obtienen de la Red son las que piensan, reflexionan y conversan habitualmente, en el mundo analógico y online, hablando y por escrito. La consecuencia de esto para las empresas y organizaciones la resume muy bien aquel famoso manifiesto que comienza diciendo que «los mercados son conversaciones». Si estamos de acuerdo con esto y pensamos, como lo hacemos en Cartograf, que el mercado es ese espacio social amplio en que se compra y se vende pero también se comercia con ideas y se genera conocimiento, si estamos de acuerdo con esto, renunciar a las conversaciones ¿no es renunciar a demasiadas cosas?

[Foto de GABnor]

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