Identidad, marca y dominios

Nombres de dominio, de Proyecto Autodidacta

Desde que se puso de moda presentarte como @minombre y no como midominiopersonal.com existe una especie de pensamiento que apunta a que los dominios ya no son importantes, y que su uso (y, sobre todo, su defensa) tiene algo de añejo. Sin embargo, es una percepción errónea: ¿cómo va a ser antigua una herramienta que sirve como ninguna otra en Internet para crear marca tanto para empresas como para personas? En la Red vales tanto como los valores que tienes y transmites, vales tanto como tu mensaje. Es crítico darle una identidad propia y única a ese mensaje.

Implícitos reduccionistas: @usuario

Desde los albores de la Red se definió una nomenclatura que definiera sin ambigüedades a las máquinas conectadas a la misma y los diferentes usuarios que cuelgan de ella al modo de una red descentralizada. Esta nomenclatura resultó ser nombre de usuario EN nombre de máquina. Es la que seguimos usando a día de hoy para herramientas de importancia vital para la comunicación en Red como el correo electrónico.

El diablo está en el intrínseco. Al eliminar el predicado éste queda implícito, como si no hubiera otro valor posible al predicado y obviamente cuando omites decir «mi usuario en tal es cual» nadie se pierde porque no hay respuestas alternativas. Como si no pudieras estar colgando de una máquina que no sea la de Google (+Usuario) o la de Twitter (@usuario). Al prestador del servicio (Google o Twitter, en nuestro ejemplo), la invisibilización de que hay otras posibilidades le beneficia como calzador con el que empujar la centralización de Internet. ¿Nos conviene a los demás construir nuestra identidad sobre esa base?

Todo sobre nuestra identidad digital

Las personas, junto con las empresas y organizaciones de las que formamos parte, somos únicas por definición. No hay dos personas iguales y, en cuanto las empresas y las organizaciones son una red de ideas, personas y la estructura de interacción que las conecta, tampoco de esas hay dos iguales. ¿Dónde está el valor de ser únicos? Ese valor se materializa al expresarnos. Y la importancia de la web radica precisamente en esto: ofrecer espacio abundante para un incremento nunca antes visto en la capacidad de expresión de las personas. Capacidad para poner en valor que somos únicos.

El valor que somos capaces de generar a base de ese incremento en la posibilidad de expresarnos, dependerá de la forma que le damos a nuestra presencia en la red. Hay, básicamente, tres posibilidades:

  1. Con nombre de dominio propio somos completamente autónomos. Nuestro dominio es nuestro hogar, ese espacio en el que disponer la información como queramos. Podemos publicar el contenido que queramos y diseñar nuestras páginas como más nos gusta. Nuestra capacidad de expresión, aunque limitada por las leyes y una cierta norma social, es realmente muy amplia. Si pagamos un servicio de hosting y no estamos contentos, podemos llevar nuestro sitio entero a otro proveedor sin perder las URLs (los enlaces permanentes que identifican nuestros contenidos para ser enlazados desde otras páginas e indexados por los motores de búsqueda) y nuestros enlaces internos. Sólo de nosotros depende que nuestro sitio esté accesible dentro de 10, 20 o 30 años.
  2. Si pagamos por un servicio web en el dominio de otro, somos inquilinos. Puede que tengamos que convivir con ese armario feo pero tan especial para el propietario, puede que resulte posible colocar algún adorno acorde con nuestros gustos, pero no tendremos mucho control. Nuestro contenido será accesible con las mismas URLs mientras sigamos pagando la cuota mensual o mientras nuestro proveedor siga en el negocio. Si decidimos irnos, probablemente podremos exportar nuestro contenido en un formato útil pero a las URLs de las páginas, a los enlaces a estas desde otras páginas, al posicionamiento en buscadores, a los enlaces internos y a la mayoría de nuestros visitantes, tendremos que decirle adiós. Los enlaces, por mucho que se llamen permanentes, son todo menos permanentes en este caso.
  3. Si usamos un servicio gratuito, en el mejor de los casos somos invitados a completa merced de nuestro anfitrión. Estamos en terreno del tantas veces repetido «si no pagas por el servicio, no eres el cliente sino el producto». Una sola cuenta al proveedor le importa más bien poco y, en cualquier caso, su lealtad es con sus inversores o accionistas, no con los usuarios. Dado el fracaso del proyecto de adaptación de un estándar para el perfil de atención en los servicios de «redes sociales», es posible que ni siguiera nos podamos llevar nuestros propios datos. Si los podemos llevar, las URLs de las páginas las perdemos seguro obligándonos a reconstruir nuestra reputación y nuestra marca casi desde cero.

Hay una cosa que sí hacen muy bien los servicios que nos quieren ver dentro de su dominio: la organización. Organizan la interacción, el comportamiento, la cultura. Crean identidad. Gestionan la incertidumbre. Toman decisiones y nos evitan a nosotros tomarlas. Agrupan a gente y crean audiencia y esto da la impresión (a menudo exagerada de forma interesada) de que estamos acompañados, de que se nos escucha. Hacen que sea fácil estar en la web. Pero, por mucho que no guste el símil anterior entre formas de estar en la web y relaciones de dependencia, no deja de ser cierto que el precio que estamos pagando si no nos expresamos en nuestro propio dominio es muy grande. Porque si el nombre de dominio propio a las personas nos convierte en ciudadanos de primera, a las plataformas centralizadas las convierte en terratenientes y señores feudales.

Conclusiones

Uno entendería esa limitación, ese enfoque escaso, en condiciones de alta barrera de entrada. Pero tener una presencia propia de primer nivel, con un dominio propio que haga las veces de marca y en el que transmitir nuestro mensaje, es realmente barato y nos permite, ahí sí, enfocar la comunicación «social» de manera que lo sea realmente.

Cuando en los eventos de Internet comienza a obviarse que las personas pueden tener su propio dominio, nos damos cuenta de que el tema de mantener una identidad digital propia, fuerte y diferenciada es, a las finales, cuestión de alfabetización digital (aunque suene antiguo), tan importante como siempre si de verdad queremos tener, como tuvimos hasta ahora, una Red diversa, rica en ideas y libre.

Imagen: Iván Lasso Clemente

Imagen de Bianka Hajdu
Bianka Hajdu es analista en Cartograf. Defensora del software libre, se especializa en usabilidad, optimización y analítica web/móvil, inteligencia competitiva, entornos personales de aprendizaje y gestión de conocimiento. También escribe en su blog y en Con tu Negocio.

Comentarios

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Imagen de Michel Godin

Me queda en particular en la cabeza, aquello de que las grandes centralizadoras son particularmente hábiles crear identidad... Pero ahí, justamente ahí, creo que está, más de lo que parece la cuestión: la identidad, justamente, no puede ser creada por terceros, sino por uno en si mismo. Entonces fbk, el pajarito y todos esos no crean identidad sino que, como muy bien decís, son muy hábiles dando herramientas para que uno muestre la suya, pero no la "crean". Son una vidriera donde las personas fácilmente pueden mostrar pedacitos de lo que son o hacen.

Así, entonces, llegamos de nuevo a la conclusión final del post. Sí, totalmente de acuerdo, se trata de alfabetización digital, pero también creo que de algo que capaz escapa un poco a nosotros los que estamos más de este lado de la frontera: para mi, de una suerte de voluntad existente o no en las personas, de encarar esa alfabetización. Mi impresión, no ligada estrictamente a lo digital, es que lo más "fácil" y lo más "cool" está ganando por goleada a lo valioso del esfuerzo, de la dedicación y, sí, de la construcción.

Hoy los jeans se compran ya con gastado de fábrica... Una vez leí a Perez-Reverte oir ahí decir algo así como, por dios!, ganate unos jeans gastados Y eso, hay que vivir una vida para ganarte unos agujeros en los pantalones!, esfuerzo, gozo, trabajo, placer; desde el mate en la placita con tu novia, hasta un día sentado al ordenador picando codigo, todo eso da unos hermosos agujeros en los bolsillo de atrás. Vida, ni más ni menos.
Lo mismo pasa con la identidad digital, fbk es un gran jean, pero sin historia... luce bien, pero no hay ni un raspon que te recuerde una noche con tu novia.

Imagen de Jose Alcántara

¡Hay comentarios que hacen grande a un blog! El tuyo es de ésos :)

Y volviendo al tema: la vida mancha, y digo yo que queremos vivir, ¿no? Entonces hay que asumir que vamos a tener manchas, pero que esas manchas estarán ahí para lamentarnos por ellas, sino para que florezca e irradie luz, como aquella herida de amor de Siddharta :)

Imagen de Michel Godin

Le debemos sinceramente esa analogía de los jeans gastados a Perez-Reverte; pero es que es fantástica. Y sí, la vida está hecha de raspones y brillantes, de gemas y topacios, se acuerdan? ;) wow que bien traída la historia de Siddartha...

Abrazos

Imagen de Gonzalo Martín

En el final de Private Ryan, Tom Hanks le dice moribundo al Ryan que ha salvado: "Earn this". Prácticamente un pelotón entero ha muerto para devolverle a casa y asegurar que el presidente le garantice a su familia que al menos le quedará un hijo vivo al acabar la guerra, ya habían pagado un precio demasiado alto. En lo de ganarse las cosas, hay un valor verdaderamente diferencial. Lo que sospecho es que será siempre una elección para minorías: la ley del mínimo esfuerzo opera hasta en la pronunciación de las palabras.

Imagen de Michel Godin

Un post, y unos comentarios, van sedimentando.... Al igual que vos, tengo una muy firme sospecha, de que ese valor diferencial de ganarse las cosas será muy posiblemente una elección de alguna minoría. Pero lo que me quedó del comment, una vez superada cierta pesadumbrez de pensar "uf... y que podemos hacer?", es justamente tomar esa interrogante y convertirla en algo positivo. Pues: ¿Y qué podremos hacer?, partamos de la base que minorías siempre existirán, aunque sean tan aparentemente freaks a los ojos de otros como a veces podemos parecer los commentators y bloggers. Pues bien, hubo viejas ideas de innovar en RSS's que Jose tiro y quedaron por ahí..u otras nuevas que ahora aparecen ¿Quedan chances para explorar esos espacios donde la automatización no alcanza?, ¿quedan herramientas por desarrollar para esas minorías que no están contempladas por las grandes fbk/G+/pajarito?. Para mi si, aprovechémoslo

Imagen de Bianka Hajdu

¡Qué buena metáfora Michel! Te doy la razón respecto a la creación de identidad. Las plataformas no crean identidad sino, en un principio, la usan. Lo que sí crean son hábitos, cultura y normas sociales. Lo que pasa es que éstas son las cosas de las que luego las personas nos alimentamos para hacernos a nosotros mismos, para crear nuestra identidad. Ese mecanismo lo vi llamar «bucle de retroalimentación». Lo que sucede en esas plataformas es que la persona, se supone que pieza clave, se queda fuera del bucle que es donde pasan las cosas importantes, donde pasa la vida.

Imagen de Jose Alcántara

La realimentación existe, pero el tema es que esos servicios que usan y se apoyan fuertemente en las identidades de partida para el uso normal de la herramienta, no permiten la «destrucción creativa de identidades» que hace ya tantos años Tyler Cowen describió en su libro homónimo.

Imagen de Gonzalo Martín

Precisamente, una de las cosas que más me sorprendió del discurso de la gente de cultura libre de Brasil que conocí recientemente en Cuba es el hecho de que dieran por buenas las identidades digitales de las "redes sociales". Pero puesto que fueron los únicos en trabajar con Ubuntu en la sala, tomé en cuenta el mundo de contradicciones de usuario en el que estamos todos envueltos por la practicidad. De hecho, cuando comenté que el único discurso sensato era asumir que tu identidad digital era tu dominio y tu servidor, me lo consideraron utópico. Y, sin embargo, es seguramente más verdaderamente radical que usar Ubuntu: a fin de cuentas, si tu servidor se maneja por ti y con software libre, sólo necesitas un navegador para trabajar con lo que puede que los condicionantes de software propietario sean menores y tu actividad está en un entorno en el que con tu propia minube y un buen backup eres muy resiliente frente al condicionante máquina. Eso sí, si no te entregas a iCloud.

En fin, para pensar.

Imagen de Bianka Hajdu

Convertirse en propietarios de nuestra identidad digital también es un proceso. Los que están con Ubuntu, quizá sientan la necesidad antes que otros. ¿O peco de optimista al respecto? Los escándalos relativos a la privacidad creo que ayudarán a que madure esa necesidad. También creo que los proveedores de hosting y las empresas que dan servicios sobre software libre tienen mucho campo para innovar.

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… las conversaciones están escritas en la web, lo ético es enlazar la fuente. Cuando no lo están, lo ético también es mencionar la fuente y, desde la nota al pie, enlazarle en el sitio web en que quiere ser enlazado, en lugar de describirlo como «persona de tales características». Además, ponerle nombre a quien la cuenta ¿no hace la historia hasta más …

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… ello hay varias cosas a tener en cuenta: el público al cual nos dirigimos, el retorno que esperamos tener, nuestra propia identidad  digital, y un largo etcetera, dentro del cual se encuentra un apartado interesante: los ejemplos de identidades que nos gustan y los que …

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… això, Bianka ens recorda que posseir un domini propi continua sent la principal forma de reclamar una identitat pròpia a Internet contra la seua …

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… de que, rodeado de un diseño que es el mismo para todos, no se puede construir identidad. Pero puestos a construirla, ¿no es esperable el desapego de cualquier plataforma y el aterrizaje en un dominio propio? Written by Bianka Hajdu Posted in Aplicaciones y herramientas Tagged with …

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… el conejo en su apogeo. La edad de la inocencia, estaba por venir toda una generación con vocación intermediadora, que más bien es reintermediadora (y nos ayudaría a redescubrir la importancia de tener dominio y servidores propios) si consideramos que Internet lo es todo acerca de la …

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… que hay servicios que se pagan con datos del usuario, y servicios de pago con dinero. Y que los segundos seguramente son, si el usuario puede permitirlo, mejor opción (son menos precarios). Me cuesta trabajo aceptar los servicios que además de pagar con dinero se pagan con datos. Desconozco si es que los datos del usuario no son suficiente para su rentabilidad o …