El reto de mantener vivo al hacker

Representación gráfica del autómata, emblema hacker

En más de una ocasión hemos ya mencionado que la innovación es un proceso y no un suceso. No es casualidad que lo hiciéramos hablando de innovación en organización de equipos de trabajo. Crear algo nuevo es revolucionario. Porque ese algo nuevo viene siempre a sustituir a otra cosa, a amenazar la cómoda situación de quien la administra. Como dijo Lichtenberg, para crear cosas nuevas hay que hacer cosas nuevas. Y lo nuevo siempre es disruptivo de alguna forma. Mantener en nuestro proyecto esa cultura de «hacer cosas nuevas» es verdaderamente importante. Y verdaderamente complejo.

Se comenta mucho sobre un post de James Whittaker (que fuera ingeniero en Google) en su blog personal donde explica por qué dejó la compañía:

The Google I was passionate about was a technology company that empowered its employees to innovate. The Google I left was an advertising company with a single corporate-mandated focus.

Technically I suppose Google has always been an advertising company, but for the better part of the last three years, it didn’t feel like one. Google was an ad company only in the sense that a good TV show is an ad company: having great content attracts advertisers.

Esa frase me recordó a la mirada oblicua (hacker, en realidad) de la que habla John Kay en su Obliquity con ejemplos de compañías como Boeing o Merck, que dejaron de ser líderes cuando el peso de la gestión se hizo demasiado grande respecto al de los emprendedores visionarios.

Es importante mantener dentro de la gestión un hueco en el que la cultura del emprendedor tenga su hueco. Comenta Michael Lopp que:

Hacking is disruptive, and whether you code software, write books, or film movies, I believe bringing anything new into the world is a disruptive act. By being novel and compelling, the new is likely to replace something else and that something else isn’t being replaced without a fight.

Poco importa que nos dediquemos a escribir, a programar, a hacer diseños o a vender pan, lo relevante es poseer una dosis de ese espíritu explorador del hacker. Las pymes tienen mucho de ello, pero conforme crecen y maduran, el reto es mantener vivo a ese espíritu cuando comenzamos la búsqueda de una sistematización necesaria para una gestión predecible de la empresa en base a protocolos.

Si bien no creo que Lopp acierte en sus ejemplos, que ampara en gran parte en Facebook y la carta de presentación para su salida a bolsa, pues lo más probable es que Facebook esté cruzando su rubicón precisamente con su salida a bolsa y este momento constate su rendición frente a la realidad. No podemos saberlo, pero Zuckerberg y su Facebook están más cerca de ser Darth Vader, un gran jedi cruzado al lado oscuro, que el joven Luke. Y su proyecto es ya una amenaza para todos los que están comenzando.

Por otra parte, mantener nuevo ese espíritu no significa que haya que actuar a lo loco. Seguramente hay que ciclar bien las ideas hasta quitar todo lo que sobre y, más bien al contrario, convertir ese perseguir ideas nuevas en parte del proceso. La mayoría de los proyectos con los que tenemos contacto, personal y profesional, son de una escala mucho menor. Pero en esa escala menor también es importante mantener viva la llama. Al fin y al cabo, continúa Whittaker, «de esa máquina de innovar surgen productos estratégicamente importantes que son el resultado del emprendedurismo de la compañía». ¿Estás preparado para vivir la vida hacker o te conformas con ver cómo el mundo avanza más rápido que tú?

Imagen de Jose Alcántara
Jose Alcántara es consultor de innovación especializado en redes y toma de decisiones tecnológicas, y socio fundador de Cartograf.
Es autor de dos libros publicados, La sociedad de control (2008) y La neutralidad de la Red (2010). Publica análisis (casi) diariamente en Versvs.

Comentarios

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Imagen de Isabel

Y, por supuesto, ¡ordenar! porque como leí siguiendo enlaces dentro de enlaces :) "Hoy el Olimpo está realmente a rebosar".

Estoy de acuerdo en que la incorporación de ideas debe ser parte del proceso, pero no estoy muy segura de si hay que perseguirlas, a veces más parece que nos acosan. Aunque también es cierto que hay mucha gente que parece tener inmunidad o alergia a cualquier rayo de luz.
Las llamas grandes también sirven para alumbrar lo pequeño. Incluso mejor, para soñar un poco más allá de lo inmediato.

Lo nuevo como acto destructivo…¡Vivamos a vida hacker! :)

Imagen de Jose Alcántara

Las llamas grandes sirven como ejemplo, para bien y para mal. Una de las cosas más interesantes que aportan es el pensar a lo grande. Está claro que hay mucho de palabrería en todo lo que una gran empresa dice, pero por otra parte no podemos ignorar que para crear un mundo nuevo, primero hay que soñar con él. Querer «organizar la información del mundo» será más o menos pretencioso, realista o exagerado, pero lo único seguro es que si uno no lo sueña, difícilmente trabajará para lograrlo y, nada sorprendente, si no trabaja para lograrlo no lo logrará. Soñarlo no equivale a lograrlo y lograrlo requiere mucho más, pero es un primer punto de partida.

Creo que me salió un punto como «living la vida loca», pero en versión hacker :P

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